Como buena historia de zombies, el argumento no podía ser otro que una pandemia de histeria colectiva que sucumbe el mundo entero, haciendo que los muertos se levanten al poco tiempo de fallecer. En Málaga, un grupo de personas intenta sobrevivir a esta oleada de "muertos vivientes" de la mejor manera que pueden, pero en su camino se van a encontrar que no solo tendrán que luchar contra la amenaza de los zombies, sino que, como siempre, el propio ser humano es capaz de hacer más daño del que nunca pudieron imaginar.En cortos capítulos, Carlos Sisí nos empieza contanto las primeras horas de unos supervivientes a esta pandemia. Al prinicpio del libro, vemos como algunos personajes desarrollan ciertos sentimientos tales como la inquietud y la desesperación, viendo que la escasez de alimentos, electricidad, agua, y servicios básicos, algún día les empujarán a la calle a buscarse la vida. La historia continúa desarrollando las historias paralelas de varios personajes, hasta que, en un momento dado de la trama, consiguen coincidir en un objetivo común: capturar al Padre Isidro.
Si analizamos el libro, nos daremos cuenta de que, al principio de la historia, la cantidad de información que nos da el autor es más bien escasa. Se centra en el desarrollo de los personajes, dejando a un lado el cómo y el por qué de la pandemia que asola Málaga. Así como avanza la historia, la cantidad de información que nos presentan cada vez es mayor, aunque justa, llegando a producir un sentimiento de confusión en el lector, sentimiento que hace que te preguntes cada vez más y más sobre algunas cosas de la trama. Así, cuando descubres algunos puntos, la sensación de satisfacción es muy buena, habiendo más de uno de estos puntos fuertes en la historia.
También hay que destacar el final del libro, el cual no te dejará indiferente (te lo aseguro), y es la demostración de que, así como vas avanzando en la historia, cada vez te sumerges más y más en una Málaga atestada de zombies, sin luz, agua ni comunicaciones, en la que el hecho de poder dormir tranquilo una noche, o tener algo que poder cenar hoy, es un lujo al alcance de muy pocos.
En resumen, sin ser una obra excelente, si es un libro muy recomendado para aquéllos a los que les guste este género. La prosa del autor, aunque suficiente, no es brillante, basándose en el concepto visual de los hechos como su principal arma. Sobre los personajes, decir que están bien construidos, pero a veces nos asaltan dudas sobre ellos (dudas que seguramente nos resolverán en la segunda entrega de la saga, Los Caminantes: Necrópolis).
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